Es como creíamos. Es herencia familiar, si: herencia de desgracia, encima que es fácil padecerla, también se hereda. Me daría por vencida, de hecho creo que lo haré muy pronto, pero ¿Darme por vencida hará que la maldición sea instantánea, habrá alguna forma de evitarla?
Ya puedo escuchar los quejidos de la doñita “Mi pantufla izquierda tiene una mancha macroscopica en la suela”. Luego de semejante verdad me veo revoleando los ojos, veo también mis ojeras y arrugas. Por las noches escribiré en unas hojitas de papel reciclado esperando que se abra un portal en la dimensión desconocida o deseando abducciones extraterrestres. Asumiré la triste realidad, me acostare, sentiré crujir el colchón y me dormiré con las ultimas quejas de la doñita.
“Ah idiota, no preparaste el té” la doñita será un amor ¿Acaso ahora no es así? Aun no he contado lo mejor querido diario, las dulces tardes de sábado. La doñita sacara el cuero a los vecinos. “Mírala a la chirusita, que tendrá que haber hecho para estar con ese hombre” No es más que envidia pero si manifiesto esto no tendré otro día de vida por que la doñita se va a encargar de dejarme en la calle totalmente arruinada.
Cuando tenga un poco de privacidad me lamentare de la herencia familiar, me victimizare. Llorare esperando que la doñita no me encuentre, si lo hace me dirá: “Manga de inútil, perdiendo el tiempo nuevamente con trivialidades, debería rajarte a patadas, sos inservible”.
Pensándolo bien: la herencia familiar es un fraude, es como el odio de la doñita. Ella no logro llevarse bien con el mundo, concluyo entonces que el mundo es una gran bola pestilente de estiércol y siempre hay que recordar lo mal que huele, gritarlo a los cuatro vientos. Yo no logre tampoco lo que quería, no me llevo bien con el mundo, me escondo bajo la “genética de la desgracia”. La doñita y yo somos mas parecidas de lo que creía… Zass, me parece que se aplica la frase celebre “La misma mierda pero con distinto olor”.
P.D. Querido Diario ¿Cree que en el futuro pueda reírme de los sucesos que acabo de predecir?
Lo había perdido todo: Su deseo de cocinar los sábados por la mañana, sus ganas de escribir de lunes a viernes, su sonrisa atemporal, sus pasos, y quizás hasta también podría decirse que su propia vida. Vivía como una trapecista, con el riesgo constante de caer, viviendo en equilibrio con la vida y la muerte (o he de decir en desequilibrio). La verdad era que habitaba un mundo intermedio, ya no podía comprender las acciones de los vivos, pero tampoco se sentía tan fría como los muertos, todo transcurría lento y sin pausa, día tras día bajo la misma monotonía, distintas palabras pero los mismos hechos.
A veces cenaba con los colegas de turno y simulaba prestar atención a las charlas o sonreía en los momentos convenientes, pero no había un ápice de verdad en sus acciones, ni un solo recoveco de emoción. De vez en cuando se perdía entre luces y canciones, se retrotraía a su pasado, se imaginaba como bebe en su cuna y comprendía que al fin y al cabo todos los inicios eran idénticos, entonces se enfurruñaba y lanzaba un resoplido interno.
Era costumbre su maraña de pensamientos, su inacción, su pálida indeferencia. Pero la pura verdad es que pagaba precios muy altos por aquella nada, y luego se reconfortaba con algún saxofonista que deambulara por la calle. Sentía un cosquilleo en sus pies, como si levitara, y esos eran los únicos momentos por los que aun estaba allí, aquello era verdadero, era un pariente lejano de la emoción, algo fuera de lo habitual que le generaba un derivado de la felicidad. A veces hasta esbozaba una tímida sonrisa. La música siempre le generaba cosas y en momentos inusuales de sensibilidad extrema incluso lloraba escuchando al saxofonista.
Miraba el reloj y se lamentaba el paso del tiempo, pero también le resultaba indiferente, ponía su pensamiento en off y armaba historias de los transeúntes con los que se cruzaba: Les pedía la hora, les invitaba a tomar un café, caminaban hacia la parada de colectivos, se acostaban en alguna plaza, les convidaba algún cigarrillo.
Además de vivir como una trapecista que recorre la cuerda de la vida y la muerte, vivía recorriendo los caminos de la realidad y la imaginación. Aunque no le gustaba pensarlo de ese modo, jamás le gusto la palabra realidad, le producía un gusto amargo. A falta de tener un espacio en la cotidianeidad, en lo mundano, se había hecho un hueco en lo fantástico, en lo extraordinario. En su mente podía volar, hablar con extraterrestres y ser música. No existían limites, salvo en lo impensable.
A veces se preguntaba por sus contradicciones. Era una de aquellas personas que podía afirmar opuestos. “Me siento tan vacía y tan llena” “Me siento tan feliz y tan triste”. Su interrogación era levemente hipócrita, le daba curiosidad pero se sentía bien (o mal) viviendo en sus contradicciones. Le apasionaba lo ambiguo, lo ambivalente, la mezcla, lo indefinido. Decía que era brindarse un sinfín de oportunidades. Cuando alguien le preguntaba sobre su afirmación enmudecía y empalidecía, se iba mentalmente a otro mundo.
Ya era su costumbre, su rutina asentada de miércoles por la tarde: caminar por el centro. Una hora y media o dos. Pasaba más tiempo sentada en el colectivo que en su destino. Caminaba y caminaba, se apuraba, se agitaba, transpiraba. No miraba a nadie ni nada, se le atornillaban los ojos al suelo. Voces de transeúntes, pisadas, ruidos típicos de una ciudad atestada, en pleno alboroto.
Todo eso tenía un único objetivo, a veces impuesto, otras veces casual: Pensar. La actividad en si misma era ejercida todo el día, cada hora, minuto y segundo. Pero allá, en el medio de la ciudad, tan acompañada por todos los habitantes pero tan sola, sin nadie que caminara a su lado ni le hablara, podía pensar tranquilamente. Lo propio de la urbe, sus colores, sus grises, sus hedores, su bullicio, su devenir pronto se evaporaba. Quizás no se justificara tan largo viaje para finalmente perderse en la introspección y cegarse al exterior, pero lo realizaba, era un insano hábito, una obsesión, un motivo más para pisar la tierra.
Aquel día podría haber sido un miércoles como cualquier otro, un conjunto inútil de 24hs, desperdicio totalmente olvidable, pero no lo fue. Tropezó, tanto en la calle como en el pensamiento. En plena General Paz, en ese momento que el semáforo para peatones permitía caminar y detenía los autos y tantas personas cruzaban y se veía hermoso, tan hermoso: el agrupamiento de personas, el bodoque, la transpiración, el calor, los cuchicheos. En ese mismo instante en que ocurría simultáneamente todo eso se detuvo en el medio de la calle, dejo de ver el piso por primera vez, vio el exterior y el movimiento y grito “Tantos pero tan solos”.
Existen dos modelos explicativos de la realidad: 1)Uno de ellos se asienta sobre una base etérea, poco precisa, cambiante. Se relaciona con la duda permanente, el relativismo y el nihilismo. La pérdida de todo. El entierro de cada certeza. Se imposibilitan los lazos de cualquier tipo: los afectos, las ideas y la identidad son cuestionados. 2)El segundo es una base sólida y firme, pero dependiente de la base incierta, por tanto, ilusoria y banal. Solo puede sentirse y vivirse por breves instantes hasta recordar la mentira (representada por la base incierta). Se busca desligar ambas, llegar a la independencia de la base 2. Recompensa de bases: 1) La base incierta nos permite una mirada fresca y abierta de la realidad, pero pesimista, derrotista y difícil de llevar. Es útil para investigaciones por ser tan flexible, pero esto mismo (contradictoriamente) la lleva a su devastación. 2) La base firme nos brinda seguridad, estabilidad y felicidad. Pero el costo es vivir bajo falsas apariencias, con los ojos vendados. La caída puede ser peligrosa.
Recomendaciones: -Los extremos son malos. Se necesita la combinación de la base 1 y 2 para lograr un estado adecuado.
Información Adicional: a) Referencias: Base 1: Base incierta Base 2: Base firme
Lo real es algo etéreo ahora, invisible, inalcanzable. Lo único que puedo hacer es cerrar lo ojos y negar, ya no quiero escuchar a nadie, ya estoy cansada de estar equivocada, de ser responsable de todos mis errores. Estoy cansada de las lastimas, las limosnas y la vulnerabilidad. No quiero muletas, no quiero una silla de ruedas, no quiero una mano que me ayude a levantarme. No quiero ser una oveja, ni una hormiga bajo el ojo del gran observador, no requiero sus autorizaciones, ni sus consejos, ni sus palabras de aliento. No preciso de la insinceridad y siempre me han mentido. Me apena, pero es comprensible.
Sus certezas están en que siempre seré la misma: la ciega sin criterio, el perro fiel. Ustedes dicen que es amistad, yo digo que es esclavitud. Ustedes dicen que es pesimismo, yo digo que es realismo. Ustedes hablan, yo callo.
¿Como se puede soportar tanta presión? ¿Cómo no caer bajo la sugestión? Si alguien te dice permanentemente tus cualidades, terminas creyéndolas y actuando en coherencia. Lo lograron, soy todo lo que querían que fuera. Han ganado, no tengo posibilidad de rebelarme, me han aniquilado completamente. Pero no quisieran pensar un momento: ¿Esta bien esta condena? ¿Es correcto este lavado de cerebro?
Creo que en el fondo siempre lo supe. Algunos dirigen, otros se atienen a las órdenes. Las cosas no son justas, nunca las fueron. Algunos están bien con el papel que tienen, otros no, pero todo esta bellamente programado.
Puedo armar un alboroto hoy, dirán que todo ha culminado, que el proceso me ha llevado a la completa perdida de la cordura. Tendré menos credibilidad y más limosnas y más lastimas.
Hoy quisiera que Uds. tengan un poco de culpa, que Uds. me hayan enfermado (un poco al menos). Ya han ganado ¿No podrían hacerme este favor? Ya desconfío de mi, ya no se que es real y que no. Ya no puedo fiarme de mis percepciones, ya no se quien ni que. No lo se.
He entrado al círculo. Estoy a sus órdenes mis queridos. ¿Cómo puedo servirlos?
Atluser euq aíd sart aíd em otneis adacinumocni y oev nóicacinumocni.
Se nu ellated otnot euq abircse satse sarbalap la séver, odnatart ed ramrífa le otpecnoc. Se odrusba néibmat rop euq abircse ed etse odom o led odom lanoicnevnoc o ne orto amoidi o ne ogidóc em erartnocne etna al amsim nóicautis. Al nóicacinumocni aiporp, aneja, al ed sodot.
Somecerap sonrahcucse, somecerap sonratserp nóicneta, somecerap sonrednetne, somecerap. Adan sám euq senoisuli y soesed. On edecus adan ed ose. Adac onu eviv ne us ajubrub ne al lauc sol sorto nageuj nu lor; nos satenoiram, sotiuqeñum sodajenam a artseun datnulov.
Sáziuq sámaj somadop ratse a sortemítnec ed artseun aicnese, in sonrenetnam sam acrec euq sonu sotnauc sortemólik led orto. Al nóicacinumocni lat zev aes etnerehni la onamuh.
Cuando ingresó al edificio los relojes de la ciudad marcaban las 20.47 hs del día viernes 27 de Junio del 2008. El lugar estaba tranquilo, a cada paso que daba los ruidos y voces céntricas se iban alejando.
Subió el primer piso en penumbra, así se encontraba toda la edificación. Avanzaba lentamente y miraba cada escalón con atención, de vez en cuando desviaba la vista hacia la ventana: Oscuridad total. Ascendió de esa manera 12 pisos mas y a cada cm. que dejaba atrás también dejaba un poco de humanidad, un poco de felicidad e incluso la ciudad.
Cada planta fue minuciosamente estudiada. Ella paseo por el lugar, jugo con sus ojos, los deslizo lado a lado, arriba, abajo, derecha e izquierda y segundos después los depositó en el suelo, los clavo, los atornillo, los pego. Se hallo inmóvil, fija, paralizada. En cierto momento su mirada rompió la inercia, la quietud y comenzó a hundirse en el piso de viejas baldosas, atravesando cada milímetro de su material. Llego hasta el fin de aquella placa delgada de cerámica utilizada para solar, y cayo a la planta anterior lentamente, luego atravesó mas baldosas y cayó de nuevo y así sucesivamente una y otra vez. Llegar de este modo a la planta baja no le supuso ninguna traba y lo logro bastante rápido, pero las cosas no terminaban ahí. Comenzó a escarbar la tierra, cada parpadeo significaba un tramo mas de recorrido y llego al núcleo del planeta, le dio la vuelta entera, se movía como una lombriz, trazando surcos subterráneos, y cuando se aburría de todo eso se dedicaba a ver las maravillas cósmicas, así conoció los planetas del sistema solar. Por curiosidad se poso sobre la luna y vio a aquel planeta jefe sobre el cual aquella esclava giraba y giraba solo por que no podía resistir su fuerza gravitacional. Se puso a pensar el hecho de que allá, en la superficie de la Tierra, es decir, del amo y señor de la Luna se libraba una batalla entre sedientos de poder y amantes fervorosos de la servidumbre.
Luego de ir y venir en el espacio, de perder la noción del tiempo, de abrumarse completamente volvió al edificio del cual jamás se había movido. Descubrió que estaba 1 0 2 pisos mas arriba, se encontraba en un estado tan extraño que no podía determinar aquello con precisión. Se vio cara a cara con la verdad: No había jugado como un topo, ni viajado como un astronauta, ni observado como un dios omnipotente; solo era una sencilla humana que escalaba plantas de un edificio perdido en una ciudad de personas que iban y venían sin saber siquiera por que lo hacían. Simplemente deseaba llegar a la azotea.
Para el octavo piso ya había hecho dos viajes espaciales, y en ese tiempo había notado que su cuerpo comenzaba a transformarse. Tanto ir y venir por el mundo y el universo la había hecho mutar: ahora era un ser galáctico o para decirlo mas fácil un extraterrestre. No podía determinar si ella había sido humana y por obra de la evolución, la magia o algún misterio paranormal se había desfigurado hasta no ser mas un ser terrestre, o si siempre había sido de otro planeta, o bien si no era solo el deseo de ser algo mas que un sencilla ser humana el que la había convertido en esta extraña forma de vida. Sea como sea, se notaba distinta, de pronto sus zapatillas sintieron el frío y la textura de las baldosas como si de sus pies se tratara, pero aun así si estuviese descalza jamás habría podido llegar a sentir tan vivamente aquellas sensaciones. Además por momentos se notaba alta y todo a su alrededor minúsculo y segundos después ella era microscópica y su entorno era tan vasto como el universo.
21.24 hs del mismo día ahora marcaban los relojes de la ciudad. Acababa de llegar a la azotea. Esa burbuja de vacío que significaba el edificio estallo y de nuevo pudo volver a oír ese agrupamiento de sonidos, desde donde intervenía un susurro hasta el choque de dos colectivos. Podía optar por ser humana y escuchar aquel monocorde ruido o por ser extraterrestre y escuchar un secreto, una traición, el choque de vehículos, de humanos, de un puño sobre un desafortunado ojo. Oír los diagnósticos en los hospitales, las mentiras dichas en cada esquina y cada hecho e interpretación diluyéndose en una nube de humo de cigarrillo.
21.39 hs: Reía, lloraba, a veces una, a veces otra, o ambas a la vez, por que todo es posible ¿Todo es posible?
El silencio parece un cuadro que los ha fascinado. Piensan o quizás no. Miran o tal vez no. Los minutos pasan y de vez en cuando el “tic-tac” del reloj puede llegar a sus mentes.
-¿No te angustia saber que no sos real?-
-Nunca lo considere. ¿Qué te permite afirmar semejante cuestión?-
-Todo, o quizás nada. Es la duda, la posibilidad. Yo se en parte que no sos real, pero a la vez no puedo estar del todo segura.-
-¿Cómo funciona eso?-
-Yo soy una representación, un dibujo, un boceto de una persona que ahora me esta escribiendo. Narra mi pensamiento, mi postura, mi manera de ser. A la vez escribe una oposición, alguien que contradiga mis pensares, que son sus pensares ¿O he de decir nuestros pensares? Esa oposición sos vos.
Nosotros somos un granito de arena en su cabeza, ella es un granito de arena en su ciudad, y la ciudad en la provincia, la provincia en el país, el país en el continente, el continente en el planeta, el planeta en el sistema solar, el sistema solar en la galaxia, la galaxia en el universo y el universo… el universo en algún lado a donde mis palabras no llegan. Somos microscópicos en lo microscópico de lo microscópico, y así la eterna sucesión de lo microscópico. Lo macro se nos ha negado...-
- ¿Y donde esta la duda de todo eso?-
-¿Quién afirma que es así realmente? Nuestra creadora puede ser una imaginación, de una imaginación, de otra imaginación (si, el mismo caso de lo microscópico). Puede ser que nosotros imaginemos a ella y no al revés. Puede que descubramos más de lo externo a nuestro planeta, o incluso de nuestro continente, país, ciudad o barrio. Puede ser absolutamente todo, hasta el Apocalipsis podría tener lugar en semejante cuestión.-
- Es irrelevante, el hecho de que esas cosas cambien no modifican la idea general: De que somos sumamente pequeños en la multitud de cosas que existen. Eso no varia, por más que el planeta cambie de nombre y se ubique en otra galaxia.-
- Fíjate que si varia. Si no conociéramos la existencia del espacio, de otros planetas y galaxias seriamos un poco menos chiquitos. ¡Imagínate si no conociéramos más que nuestro barrio! Seriamos bastante relevantes.-
- Pero no es esa la situación.-
- Puede serla mañana.-
- ¿De pronto todos nos olvidamos de las cosas que ya son un hecho? ¿De repente jamás escuchamos acerca de Júpiter, Asia, Pakistán, Buenos Aires o lo que sea?- -No hace falta que todo se desvanezca.-
-Bueno, ¿Qué hace falta entonces?-
-Algunos dicen que sentirlo, otros que pensarlo. No debe ser imposible.-
-Pero, igualmente ¿De que sirve esto? Si se llegara a una verdad ¿Me alegraría, me facilitaría la vida, lo utilizaría para algo?-
-Depende. Si a lo que te referís es a la utilidad como es la utilidad de un martillo o una computadora puedo afirmar que posiblemente no te sirva.-
- Siempre la no certeza como muletilla. “Posiblemente”…-
Si anteriormente asociamos al cuadro con su silencio, podemos decir que el cuadro ha reaparecido, con unas pinceladas más, una añadidura de color. Parecen reflexionar, y el verbo parecer encierra muchas cosas.
-¿Qué harías con un martillo o una computadora igualmente?-
-Golpear con el primero. Escribir, leer, estudiar, jugar, comunicarme con el segundo. Vos misma dijiste que eran útiles.-
-No dije que fueran útiles, compare su “estado” de utilidad según como lo ve el común de nosotros.-
-Entonces ¿Ahora afirmas que no sirven para nada y que toda la gente es una estupida por desperdiciar el tiempo con estos elementos?-
-Mis palabras no fueron lo suficientemente extensas como para decir tal cosa. Lo que no puedo entender es la utilidad mas allá de las que me dijiste. Tomemos el caso del martillo ¿Para que golpear algo?-
-Para construir y arreglar diversos artefactos.-
-¿Para que hacer tal cosa?-
-Para vivir ordenada y confortablemente-
-¿Y esto otro para que?-
-Para sentirse bien, ser feliz.-
-¿Para que ser feliz?-
-Es lo que busca el hombre.-
-¿Por qué?-
-(Enojado, gritando) Por que si, por que para eso esta el hombre, no hay explicación. Y si te diera 400 porqués mas no estarías conforme igualmente.-
- No voy a decir nada definitivo. Un “tal vez” es paradójicamente lo mejor. Nos vemos pronto.-
“Que vueltera resulto ser la vida” Escuche a un señor decir por la calle. Si, puede ser vueltera pero para otros podrá ser irónica, divertida, chistosa, aberrante, insignificante, miserable y así sucesivamente hasta cansarse de escribir adjetivos (y de todo tipo, se aceptan gentilicios como: "Vida francesa").
No conozco a muchas personas, pero un amigo dice que la vida es irónica. Su "hobby" es escribir frases que denoten la ironía de su vida. Luego se ríe, y después llora, o a veces hace las dos cosas al mismo tiempo.
Y hasta acá solo he hablado de hechos cotidianos, tan cotidianos como cuando uno agotado piensa “Así es la vida”. El pensar sobre la vida se desarrolla en todas partes: cuando estamos en casa, cuando dormimos, cuando vamos a la verdulería, cuando estudiamos, cuando trabajamos. Si, todo el tiempo esta presente “la vida” y su discurso. Lo cierto es que algunas personas no se contentaron con decir unas cuantas pocas cosas de la vida, o tenerlas amontonadas en su interior como el señor de la calle o mi amigo. Algunas personas fueron más allá y fundaron grupos en los que se asocian millones tratando de buscar sentido a la pregunta: ¿Qué es la vida? Si bien estos grupos son muy recientes y aun no se sabe mucho, les acercamos la escasa información que poseemos.
¿La vida y los colores?
Hay personas que piensan en colores, la vida rosa, la vida negra… "No creo en blancos y en negros, creo en grises", "Los grises no existen, las cosas son o blancas o negras", “La vida color rosa”.
Denominados vulgarmente “Coloristas”, el grupo “El poder esta en el color” ha juntado 250 millones de seguidores en América Latina, 114 millones en América del Norte, 268 millones en Europa y 412 millones en Asia. En Oceanía y África aun es poco difundido y no se tienen datos.
La institución se formalizó el 23 de Noviembre de 1999 en el país donde se sospecha que comenzó: Cuba. Desde ese momento su expansión hacia el resto de América, Europa y Asia fue casi inmediata. Es la asociación más organizada y la única de la que se tienen datos estadísticos, sin embargo se desconoce como surgió y quienes fueron los pioneros.
¿Quién dijo que la vida y la muerte eran opuestos?
Otros aseguran victoriosos que la vida y la muerte son lo mismo. Ya sé que se preguntan: ¿Como lo pueden afirmar si cuando mueren no pueden comunicar como es la muerte? Yo me pregunto lo mismo, y los que no pertenecen al grupo también (Si usted es un miembro de Vida=Muerte ya sabrá absolutamente todo, así que omita el párrafo).
Se han barajado distintas teorías, a continuación tomamos el extracto de una, explicada en el libro “Comprensión de la ideología del grupo Vida=Muerte” de Saturnino Folls, un importante investigador de estos grupos: "Al morir, un miembro de la agrupación acude inmediatamente al lugar donde se encuentra el fallecido y por medio de una extraña forma de comunicación (“Living in the death”- Language) el muerto le explica por que la muerte es igual a la vida.". Quizás les parezca descabellado, pero esta es la teoría mas aceptada.
La vida en el tiempo
"La vida se construye día a día" dice orgulloso Angrajo Boch el presidente del grupo "Metaphysical life". "Tomen 1 año de existencia en la vida de una persona , esto equivale a 12 meses o 52 semanas o 365 días o 8 765 horas o 525 948 minutos o 31 556 925 segundos. El segundo pasa desapercibido para cualquiera, pero la sucesión de estos forman el minuto que ya constituye un momento más sustancial para actuar. El sujeto puede tener un pensamiento, por mas fugaz que este sea. El amontonamiento de minutos forma la hora. En esa única hora el individuo puede pasar por múltiples estados: Angustia, ensimismamiento, alegría, tristeza, odio, melancolía, amor. Además de que puede hacer actividades: Viajar, estudiar, bañarse, jugar, comer, etc. Claro que el tiempo aun no es tanto. Las horas conforman al día, imaginen (y piensen cuan fascinante es) todo lo que el individuo puede pensar, sentir y realizar. Si tuviera que asignarle un número a la cantidad de cosas que puede hacer podría llenar hojas enteras y aun no me alcanzaría. Lo sorprendente de la actividad en semanas y meses es ya inimaginable. Y tan solo con mencionarme la palabra año me emociono. Si Uds. han sido capaces de imaginar una mínima parte de lo que les he dicho no dudo que entenderán que la vida la construimos en todo momento.” Nos dijo Boch.
Un tema para mantenerse alerta, sin duda. Lamentamos no poder brindarles más información. Sin embargo le acercamos algunas páginas Web que merecen ser visitadas: www.saturninofolls.com : Pagina oficial de Saturnino Folls. Información sobre sus libros y teorías. www.vidavidavida.net : Pagina informativa que nos presenta brevemente a las asociaciones.