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lunes, 13 de febrero de 2012

Carta sin destinatario

Comienzo esta carta lamentándome. No puedo expresar lo que quiero y aún cuando pudiera, no tendría la capacidad para estructurar correctamente mis palabras. Quisiera que ellas fueran concretas y tajantes. Quisiera que fueran el filo que se desliza por tu cuello. Anhelo que mis palabras tengan poder, que alteren tu mente; en resumidas cuentas quisiera que fueran omnipotentes.

Sé que la realidad es completamente distinta. Mis palabras se desarman. El posible mensaje colapsa, se autodestruye, se torna ininteligible. En ese lastimero estado, se malinterpretan o mejor aún, se ignoran. Nacen para morir, sin haber realmente vivido.

Me parezco a mis palabras, y no hay nada mas que decir ¿Acaso mis palabras lo harían? Mejor olvidarnos a ambas, solo si es posible olvidar sin nunca haber recordado.

lunes, 27 de junio de 2011

Acerca de verdades y mentiras

El torbellino de pensamientos fue detenido por el sonido producido por un sujeto a varios kilómetros de distancia. Ante el sonido, otro sujeto (al cual llamaremos "sujeto B") mira velozmente una pantalla de un aparato moderno. "Zass, nada" exclama. Bien lejos el otro sujeto, al cual por simple lógica denominaremos "Sujeto A" existía. Tan simple como eso ya que desconozco que hacia este humano. Soy una testigo de los hechos ocurridos en la casa de “B” y carezco de conocimiento de que estaba pasando en el lugar donde “A” estaba.

Al mismo tiempo en que ocurrían estos hechos mundanos, afuera se despertaba el clima. El sol que amenazaba con cocinar a cuanto ser vivo se le cruzara se escondió y un viento melodioso llego. “B” amaba el viento, lo amaba casi tanto como a su aflicción, o mejor dicho como a la causa de su aflicción. Pero algunos piensan que no se pueden comparar personas con cosas, o en este caso: con el clima. Sea como sea y volviendo al punto inicial, a “B” no le importo, seguía ensimismado. Eso era grave. La tarde se había convertido en una noche tormentosa y “B” seguía con sus fantasmas interiores. Vaya a saber que pensaba, y vaya a saber que pensaba yo mientras lo veía balancearse, meciéndose, o como más les guste llamar a aquel movimiento en que uno acompaña a sus sentimientos.

“B” estaba en el piso, mirando cada baldosa; eso decía él, pues las baldosas yo jamás pude ver, si él supiera que ese piso era de parquet. Si él supiera que jamás escucho aquel sonido, ni la pantalla mostraba lo que creyó ver. Si él supiera que nunca hubo tal aflicción, ni aquel viento, y aún menos esa tormenta. Si supiera que nada de eso sucedió realmente y que todo fue una imagen que diseño con esmero para engañarse a si mismo. Si él supiera, si él supiera… Pero quizás el lo sabe, y yo esté equivocada. Contemplo la posibilidad de que tenía razón, eran baldosas, no parquet. Tal vez, quizás... quien sabe que es verdad.


Escrito algún día de octubre del 2007

Revisado el 27 de junio del 2011

Un día en el cual todo se desvaneció

Tenía la cabeza en blanco. Siempre salía al patio y miles de ideas revoloteaban en su cabeza. Pero esta vez no, desde hace meses ya no era lo mismo. No sabia a que atribuirlo, su vida no había sufrido cambio alguno, no habían ocurrido ni desgracias ni tragedias, no había motivo para aquel cambio. Cuando luego de tanto tiempo de aceptar sin más la situación se sentó en su jardín a pensar, no llegó a ninguna conclusión relevante, interesante o digna de ser escuchada. Sin embargo, dedicaré algunas palabras a ellas: En primer lugar creía que el mismo reposo y la tranquilidad de su existencia podría influir e incluso ser la causante de la fuga de ideas. En segundo lugar contemplaba la posibilidad de que todo tenga un fin al que no debería buscársele causa. “Termino por que si” se aseguraba con poco convicción. Por último creía que quizás todo lo que pensaba que había sido su vida era una imaginación (tanto de ella misma como de alguien mas), tinta de algún escritor o sueños de algún habitante del planeta. Claro que esto era lo más sencillo que podía pensar. Tal vez su correr incesante de días eran imágenes que conformaban una extensa película que se miraba a través de los caños de escape de los autos. Y a decir verdad, esta idea era la que mas le convencía de sus insignificantes conclusiones.

El pensamiento que continuó fue una afirmación: “Aún puedo pensar, no lo habitual, no lo que quisiera, no con la misma rapidez y aún menos con la misma emoción, pero aún pienso”. Por supuesto a ella le resultaba incomprensible la idea de que se piensa todo el tiempo. “Uno no piensa a cualquier hora, tiene sus días, sus momentos especiales en el que se funde con la mente y queda atrapado en sus procesos”, acostumbraba decirse a si misma y a su entorno. Este siempre se oponía a su idea “Se piensa siempre. Al momento de prepararnos el desayuno y cuando estamos al borde del sueño, cuando dormimos todo sigue ocurriendo” afirmaban. Ella se limitaba a disentir sin dar explicación alguna y muchos así concluían que ni siquiera entendía sus propias ideas. En cuanto a su consideración acerca del pensar sostenía que esta era una “tarea divina” mediante la cual uno se encontraba a si mismo y borraba el exterior de su percepción. Con su teoría, vivir pensando equivalía a vivir atrapado en su propio mundo interno privado del exterior, por lo tanto, entregado a lo que vulgarmente la gente denomina locura. Volviendo a la afirmación: no le resulto un alivio. Sentía que sus capacidades se habían perdido en algún lugar… y ni siquiera habían tenido la cortesía de entregarle un mapa para localizarlos.

Sufrió muchos días. Su sufrimiento se debía a la espera. Deseaba que algún día en su rutina diaria de salir al patio, sus ideas volvieran y todo fuera como antes, aunque claro, ella no creía que las experiencias se pudieran repetir. “Nadie baja dos veces al mismo río”, había leído cuando era pequeña. Esa frase que al principio no comprendía luego fue una de sus certezas más preciadas. Nada podía ser como antes por el simple hecho de que ya existía la experiencia de la perdida de ideas, en el caso de recuperarlas esto constituiría un recuerdo que cambiaría la percepción del antes y después del hecho.

Ya han pasado dos años desde este suceso. Hoy me pregunto por que les cuento esto, que finalidad tengo; solo me encuentro con la duda. No lo sé, quizás quieran saber que ocurrió con ella: Jamás recuperó sus ideas, la causa es que nunca las perdió. A veces los seres humanos creemos que hemos perdido ciertas cosas mientras que estas en realidad no se han ido a ningún lado. Simplemente han mutado, han cambiado, han evolucionado.


Escrito algún día de julio del 2007

Revisado el 27 de junio del 2011

sábado, 23 de abril de 2011

¡Felices Fiestas!

Caminabas con frío, no querías estar allí. Las calles oscuras, el débil resplandor de los rostros frente a las velas... vos deambulabas por la calle, tiritando. Uno muchas veces no elige, se ve envuelto en situaciones en las que francamente no sabe como llegó. Estabas ante una de esas situaciones.

Los veías en tu mente, querías sentir en tu cuerpo el mismo calor que sentían ellos, oír el mismo bochinche, escuchar sus voces y sus risas. Ver hasta intoxicarte de colores y formas, vomitar la abundante comida de las festividades.

Tropezaste con algo, sentiste una ligera emoción. Quizás uno si elige, elegir mal también es elegir, después de todo. Pensaste en llamar, pero ¿Qué dirías? Aún no lo tenías claro, ellos solo te aceptarían si ibas con ideas precisas. Te molestaste otra vez.

Lo cierto es que a vista ajena ni los comensales, ni la comida, ni las risas eran demasiadas. Se tiene la tendencia a magnificar o minimizar según sea conveniente. Vos te sentías culpable y te querías castigar. Todo afuera era magnifico, todo lo tuyo era detestable.

Alternabas tu vista entre el suelo y los rostros iluminados. Mirada penetrante, filas de monocordes figuras, espejismos que se extienden. En estas heladas calles no hay nada para vos.

Si estuvieras allá, en este preciso momento estarías contando algunos chistes. El humor era tu manera de preguntar encubiertamente cosas que nadie quería responder. Se genera una cadena de conductas. Todos saben que estas preguntando, pero se hacen los desentendidos y se quedan en la literalidad de lo relatado.

No te voy a decir nada. No sé si te extrañan, si te tienen aprecio o piensan en vos. Sé que siempre fue tu intriga, sé que tuviste miedo a la respuesta. Pero ahora ¿Qué vas a hacer? Probablemente me digas que a fin de cuentas siempre estamos solos por más que mucho lo queramos ocultar.

viernes, 8 de enero de 2010

Domingos

El clima era el de un típico domingo. La tarde calurosa, caminando por el barrio para ir a comprar a la panadería. Un barrio ajeno, de desconocidos, pensando en cualquier cosa, en otro espacio y tiempo.

Era tan sencillo: estrechar la mano, sonreír, saludar. Las cosas salían solas y cuando uno menos lo esperaba ya estaba todo en su lugar. Pero no podía, esa espontaneidad le resultaba extraña, una costumbre extraterrestre. La vida de la eterna extranjera. Se preguntaba aun sabiendo la respuesta, no comprendía los limites (trazados por un fino hilo microscópico), rebuscaba entre papeleo interno: locas explicaciones para eventos de fácil entendimiento.

Llego a la panadería. No quería entrar. “Hola, dame un cuartito. Dos tiras de esto ¿Y eso de allá?”. No. Siguió caminando, clima de domingo, melancolía y vacío. Se rió “Ya lo se, pero hay algo que no termino de entender. Quizás estoy en un espacio aislado dentro de este planeta. No todo funciona igual”. Sentencia, punto aparte.

Lo común es lo mas primitivo, esas fuerzas invisibles gobernadas por lo emocional e instintivo. Ni un ápice de razón y por eso las cosas son como son. Si fuera por el pensamiento todos tendríamos posibilidades, por extensión de regla, al fin y al cabo todos tenemos esos momentos, salvo que...

En la imaginación todo es posible. Silbó al colega.
-Caminando de nuevo por aquí. ¿Algo para contarme? ¿Pensando fuera de la caja?- dijo el recién llegado.
-¿Acaso no somos todos pequeñas cajitas dentro de una caja grande? Cajitas ciegas, cajitas paraliticas. -
-Una mirada un tanto pesimista...-
Lo miró extrañada -Siempre creíamos que era realismo, nadie abandona su subjetividad. No se puede.-
-No estas errada, pero tampoco es así de radical. No niego la subjetividad ni la individualidad, pero hay un punto en el que todos confluyen. Existe un encuentro.-
-Patrañas. Ilusiones. Individualidades que buscan satisfacer sus necesidades y justificarse. Ahí esta la unión, en la necesidad, pero bajo un mismo rotulo son todas distintas. Es una misma soga, pero todos tiran para diferentes lugares.-

En ese mismo instante miraron el suelo y apareció el mismo gesto en sus rostros, un reflejo del espejo. Sabían lo que estaba en juego y actuaron como correspondía en esos casos: Silencio e irrelevancia. Finalmente su colega habló.

-En este punto me pregunto si un mismo individuo podría tomar la soga con ambas manos y tirar de ella para lugares distintos. No todos lo harían, pero estoy seguro de que algunos cuantos no dudarían en dudar.-
-Esperaba una critica...-
-Existe, pero estoy confundido ¿Sera mi critica o la de alguien mas? ¿Puedo decir que mis pensamientos son mios y solo mios? En estas calles respira una bestia o un maquina compleja, algo desconocido, no lo se. Solo se que es fuerte y tiene mucha influencia sobre nosotros... tal vez solo seamos una extensión de la cultura. Dirán que es absurdo: Nosotros “creamos” todo eso, pero posiblemente estemos atrapados. Seria gracioso pensar que somos una araña que quedo pegada en su propia tela.-
-Quisiera salir de la caja, estropear la maquinaria, herir a la bestia.-
-Si queremos salir de la caja es porque es fea por dentro. La maquina tal vez ya este rota y ese sea el problema, y lo mismo pasa con la bestia. Pero... ¿Por qué estos planteos? ¿Por qué? ¿Sera así? Seguro que estamos equivocados, hay una explicación mas simple... un poco menos absurda.-

El sol que hasta hace unos momentos fulguraba ahora se esconde tras las nubes. Clima de domingo, incierto, entre dudas. Paró de caminar y todo siguió igual.

jueves, 22 de octubre de 2009

Palabras perdidas

Estaba en un rincón, escondida detrás de una gran maceta. Miraba el techo, aunque sus ojos oscuros se hallaban perdidos, en otro tiempo y espacio. Parecía hablar, pero simplemente emitía sonidos sin ningún sentido. Parpadeaba de vez en cuando, se quedaba muda de repente y solo movía los labios. Luego cerraba los ojos y movía el cuello, caminaba tambaleante en círculos. Pasaron horas.

Casi dormida el sol le molestaba. Tras el ventanal jugaban unos niños. Un dato de relleno, nada sabia ella de esos niños ni le importaban, su realidad no estaba ahí. Afuera todo resplandecía en demasía, el ambiente era borroso, podría jurar que era un sueño. Adentro, en su frío y enorme refugio solo había una tenue luz, prácticamente olvidada. El exterior prometía un mundo bello, pero inaccesible. Por algún motivo su existencia pertenecía a este lugar en ruinas, sin luz ni compañía.

Luego de tantas horas de minuciosa observación escuche su primera palabra: “¡Ilusos!”. Mientras gritaba me dio la sensación de que se dirigía a alguien, quizás a un publico imaginario. Inmediatamente comenzó a reír, cada vez más fuerte y con más entusiasmo. Eligió un rincón diferente, esta vez sin ningún rayo de sol que le estorbara, se sentó, abrazo sus piernas y comenzó a mecerse muy lentamente cantando alguna canción en su propio idioma.

Tuvimos una oportunidad para hablar.
-¿Crees que estoy loca? Lamento decepcionarte, pero no es así.-
-¿Por qué haces esto?-
-¿Por qué no?-
-Hace un hermoso día, podrías salir afuera.-
-No existe un afuera, esto que ves es todo lo que hay.-
Me quede callado, siempre tras las palabras había múltiples sentidos. Odio descifrar palabras, buscar sus significados ocultos. De hecho, ante estos casos me sujeto a lo literal e ignoro cualquier vestigio “metafórico”.

-Mutar. ¿Bonita palabra, no?- le pregunte
-Actuó para siempre salir beneficiada. YO, YO, YO. ¿Qué es el otro?-
-Un burdo acuerdo, por supuesto.-
Reímos.

-El exterior inexistente esta acá, adentro. Adentro... lo único real ¿Termina ya? ¿Que es real? Todo aquello que se encuentra mas allá de mi ultimo esfuerzo por un contacto no existe en si mismo. La existencia tiene leyes caprichosas, contradictorias, mañosas e irascibles. Simplemente quiero decirte...-
-Que nunca vas a encontrar las palabras justas para expresar todo lo que circula en tu cabeza, ni para explicarte, ni para defenderte. No vas a poder porque las palabras no han sido hechas aún. Aquellas que supieron ser tus aliadas hoy se ponen en tu contra, te dejan desprovista de abrigo, a la merced de un sueño imposible.-

Vuelve a esconderse detrás de la maceta. Es su hogar y su costumbre. Sabe que nunca ha jugado bien a las escondidas, siempre termina admitiendo que la descubrieron y hace de su confesión una vergüenza.

martes, 6 de octubre de 2009

Telepatía con el compañero de turno

Es difícil comenzar, sobretodo cuando no se quiere hacerlo. De repente hay un monstruo acechándonos, esperando el momento justo para aterrorizarnos. Es difícil comenzar cuando hay que retroceder. El temor siempre esta presente aunque no haya motivos para temer.

-Es increíble esta arbitrariedad. Básicamente uno es feliz con engaños ¿Donde esta la distinción? ¿Existe realmente una verdad o nosotros la creamos a gusto y conveniencia?-

-Oh, creo que nos vamos a sumergir nuevamente en el estúpido relativismo ¿O me estoy equivocando?-
-No, al menos no tanto. Sacando ciertas cuestiones mas o menos deducibles y sin debates científicos de por medio... Sabes de lo que hablo.-
-La ciencia no puede brindarlo ¿Y la religión?-
-Todas pueden, a su manera. Y si empezamos con los reduccionismos... Pero no busco eso. Hablo con vos porque no me tengo que explicar, no tenes que entenderme. Ya conoces esto.-
-La verdad es que ser compañero de debate de tu conciencia no es una tarea muy satisfactoria. No tengo ni privacidad ni un espacio propio. Soy solo una rama de tu pensamiento.-

Lo malo de estas discusiones es que siempre se alejan del punto central, rápidamente toda idea se diluye y se pierde. Vemos un día nublado y de repente aparece el sol en todo su esplendor, a veces se extrañan las nubes.

-¿No hablas más?-
-¿En que momento perdiste tu empatía?-

Lo mas frustrante de tener un colega de pensamiento es la incomunicación. ¿Como es posible comunicarse con un otro cuando ni siquiera podemos hacerlo con nosotros mismos? A veces me río horas por esta pregunta que dispara en mi las mas alocadas reflexiones. Aun me río mas fuerte con nuestras pretensiones y necesidades. Tapa de libro “El ser humano, ser social.”

-Creo que en primera instancia es “El ser humano, ser vivo”. Si, ya volvió la empatía, telepatía, y todo eso que compartimos las 24 hs del día, los 365 días del año, toda nuestra existencia. De hecho ibas a seguir de esta manera: “¿Ser social? Comprensible, un hecho dirán. Pero uno busca al otro antes de buscarse a si mismo” ¿Estoy en lo cierto?-
-Si, de nuevo ambos estamos cableados. Eso mismo iba a decir, bah, pensar. ¿Tu opinión?-
-Ya te lo dije: “El ser humano, ser vivo”. Naturaleza. Esto se escapa de la razón, no funciona bajo sus parámetros. Siempre estuvo la dicotomía razón-sentir, cuestión que confunde a varios.-
-¿Y este es el caso? ¿Me estoy confundiendo?-
-”Nos” en todo caso, tus confusiones son mías... soy un pobre subordinado. A lo que me refería es que estamos (quisiera un vos en vez de un nosotros aunque sea por hoy ¿Puedo ser independiente?) viendo todo demasiado mecánico. No se trata de jugadas cuidadas, ni siquiera se trata de jugadas. Reconozco que algunas veces solo es eso, un juego, pero ese es otro tema.-
-¿Hasta cuando vas a actuar el papel de ciudadano desdichado? Si lo pensas tu independencia corre de la mano del principio de esta discusión teórica, gracias a eso también me di cuenta que una vez mas y como siempre nos salteamos varias cuestiones, pero sigamos con lo que estábamos.-
-Me pedís una conclusión. No la hay, no me atrevo a darla. Lo mas sorprendente (o afuera nos dirían lo mas predecible) es que ni vos ni yo vamos a poder encontrar tierra firme en este asunto. Tus limitaciones me pertenecen y aun cuando quiera diferenciarme y salir de tu pensamiento casi robotico he de aceptar que estoy condenado a él. Para rematarla podríamos tener nuestro chiste personal “Somos una gran maquina” pero no lo voy a hacer. Mi existencia se debe a una necesidad, a una función, yo cumplo un rol en tu vida al igual que tus otros compañeros de pensamiento. Cada uno indaga sobre puntos diferentes de distinta manera pero todos tratamos de construir una mirada amplia y un gran numero de posibilidades.-
-Básicamente son constructores de la duda.-

Sobre el mas confortable sillón nos relajamos, estamos tranquilos y calmados. El monstruo tiene su mejor oportunidad, es el momento para el terror: Desprevenidos y sin guardaespaldas.

-Tu monstruo es la duda. Y a los monstruos se les teme por no conocer de ellos, nos causan espanto. Tus temores son la duda y lo desconocido-
-Se me ocurren dos reacciones posibles ante esta situación. ¿Queres la convencional o la sincera?-

Un dialogo con nosotros mismos ¿Que se puede esperar de ello?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Diamantes y Caleidoscopios

Es difícil ponerlo en palabras. Ayer dialogaba con mi compañero de pensamientos, el de carne y hueso plasmado en realidad mental. La persona existe pero sus respuestas son mías, solo esta presente su imagen. Hablábamos de la propia humanidad y de como de un día para el otro nos vimos horrorizados de ser tan humanos. Pero... ¿Qué es ser humano? No buscábamos los términos biológicos, ni la historia. Queríamos hallar “esa” esencia, el porque, las características que hacían que un hecho fuera nuestro y no de nuestros amigos espaciales. Creemos haberlo descubierto.

Silencio. Algunos reproches, lágrimas y enojo. Telepaticamente (porque sencillamente nos escondíamos bajo la dualidad sabiendo de su imposibilidad) sacábamos conclusiones, nos lamentábamos y decidíamos nuestro futuro. ¿Aceptar o luchar? Aun no lo resolvemos. Quizás después de todo nunca lo sepamos, nuestra única certeza era el cinismo. Hasta qué...”¿Es realmente tan malo?” Uno posee tanta bondad como maldad, y aun cuando queramos volcar todos nuestros actos hacia un lado sera una mentira. No proclamamos que la pureza esté en extinción, afirmamos su inexistencia.


Desde esa noche todo es una permanente mutación, un extraño desequilibrio entre Jekyll y Hyde. Parece que buscaran una reconciliación, fundirse y ser uno. Es tan triste (como bello) verlos juntos compartiendo y discutiendo, al borde del cruel enfrentamiento. Jamas han estado tan cerca y jamas ha habido tanta igualdad entre ellos. Júpiter no es Júpiter, Io se niega a seguir girando y los cometas ya no sienten necesidad de estar cerca. El gran guerrero pierde poder y el olvidado lo recupera.


A veces volvíamos al punto de origen. Pasábamos por el juzgado otra vez y nos declarábamos completamente culpables, escogíamos la sentencia mas dura y nos alejábamos de todo. La introspección, nuestros diálogos, su alcohol, su café y mi jugo de naranja. Jekyll, Hyde y el híbrido. A veces uno, otras dos y porque no también tres.

Un diamante que refracta y origina millones de haces luminosos en infinitos espacios. Prolijamente dispersos y bajo mil caras, figuras y colores jugamos a diferenciarnos en nuestra eterna repetición, queremos ser distintos en nuestra igualdad... pero no demasiado. Cambiantes según la situación, preparando nuestro hermoso caleidoscopio. La calidez esta presente en nuestros juegos mas fríos y la escarcha vaticina sentimiento. Aun me entretengo con el caleidoscopio y el diamante, pero tal vez algún día dejen de ser tan esplendidos e interesantes.


domingo, 19 de julio de 2009

Intitulado [0]

“Quisiera...” “Pero...” Estamos acostumbrados a esta sucesión: Enfrentamientos entres deseos e impedimentos.

“Y aun cuando yo... yo...” “Anhelo tanto...” Pero nunca concluye.

“Si tan solo pudiera...” Ahora mismo experimento esa nausea.

“Simplemente...” Dejate llevar (aunque todos sabemos que no es posible).

“Jajajajaja” Tan contemporáneo ¿Es el show del momento?

“Estamos llegando...al mismo punto” El grito se anticipa, incompleto.

Carencia de acciones. Mi voluntad esta en reposo.

“Así son las cosas y no hay discusión” Aun tan lejos el futuro es inmediato. Solo hace falta...

“Un poco de disciplina” Comencé a temer antes de nacer.

“Sonríe” Debemos parecer, pero no ser.

“Un montón de...” Y mi cabeza ha desaparecido.

“¿Dubitativa?” Nunca vamos a la par.

Pequeños secretos que no debemos saber. “Mira la cámara”

“Yo quisiera que entendieras...” Paredes perfectamente pintadas, sin una pizca de humanidad.

“¿Podremos llegar?” El tiempo siempre ha sido nuestra barrera “¿Tendrás un poco para mi?”

“Muchas veces pensé...creí que...” “No es decepción, quizás yo...” Temblé y mire atrás.

Busque un punto final. Solo encontré retazos de quien solía ser y de quienes me acompañaron. Historia, antropología ¿Importa verdaderamente?

martes, 5 de mayo de 2009

La belleza de las cenas conyugales

-El DE-CO-DI-FI-CA-DOR, Eloisa-
“Corro, pero tropiezo y caigo. Me levanto rápidamente, pero tropiezo una vez mas y una mas y una mas. Me sangran las rodillas.”
-¿No pensas cocinar?-
“Es como si no pudiera mantener el equilibrio. Mis piernas son gelatina. No puedo. No puedo estar de pie.”
-Tengo hambre ¿Cuándo pensas hacer algo?-
“De pronto no hay ninguna luz y comienzo a reptar. Siento que la camisa esta sucia, me siguen sangrando las rodillas, no puedo estar de pie y tengo miedo.”
-Así le pagan. Uno es un buen laburante que se levanta temprano, esta 10 horas en un cuarto diminuto trabajando y cuando regresa no hay nada bueno que lo espere-
“Risas. Luces tenues. Estoy en una plaza, alguien llora y grita.”
-¡Porque acá la única importante sos vos. Si yo, el pelotudo y miserable Horacio esta en ese cuartucho y no tiene una pizca de felicidad no importa! ¡Jamás importa! ¿Para que molestarse por la felicidad ajena, verdad Eloisa?-
“La cara regordeta, parece un puño. Rojo ¿Un labial por toda la cara o la molieron a golpes? Quizás simplemente sea el llanto, o tal vez sea alcohol. O es el rubor de la vergüenza.”
-Pude haber tenido mi vida, MI vida. La consumiste, la exprimiste. Gota por gota, le sacaste todo el jugo. Me quitaste todo.-
“100, 99, 98, 97, 96, 95…”
-Siempre son palabras. Solo palabras. Tu arte es subestimarme “El idiota de Horacio no se va a ir” ¿No me voy a ir? Nuestro arte es subestimarme. Jamás estuviste equivocada de mis limitaciones.-
“…2, 1, 0. ¡AUN ESTOY AQUÍ! QUIERO DESAPARECER. NECESITO QUE TODO SE VUELVA OSCURO, QUE EL MUNDO SE CALLE Y SOBRE TODO NECESITO NO AMANECER MAS”
-Rompería las puertas, destrozaría todo a mí alrededor. Te mostraría que este estupido hace de su enojo una práctica. Tiraria al inodoro esas burdas teorías de lo imposible. El dominado, el desgraciado, el decante Horacio quebraría su destino. Reconstruiría su vida y te dejaría Eloisa, te dejaría-
“Las caras idénticas. ¿Son mascaras? Los ojos son huecos, pozos infinitos de una negrura impenetrable. El terror: Invasivo y paralizante”
-¿Cómo debería terminar esto? ¿Voy a rebelarme y decir finalmente “Adiós” dando un portazo? ¿O acaso todo va a seguir como siempre?-
“Fantasmas de un umbral desconocido. Me confundí de puerta, debería seguir buscando. Una vez mas, ya no me voy a equivocar.”
-Eloisa, los seres humanos no somos tan fantásticos como en algún tiempo se creyó. Somos animales de costumbre. Fácilmente nos podrían adiestrar con una vara. Se que me voy a quedar acá, no soy tan sorprendente. No voy a ir a ningún lado. Estamos destinados a no diferenciarnos, a seguir las mismas rutas. Vamos a morir sabiendo que jamás pudimos. Quisiera no saber esto querida.-


Y cenaron en ese falso estado de paz. Hoy y mañana, y pasado mañana y pasado pasado mañana y así sucesivamente hasta sus muertes.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Nóicacinumocni

Atluser euq aíd sart aíd em otneis adacinumocni y oev nóicacinumocni.

Se nu ellated otnot euq abircse satse sarbalap la séver, odnatart ed ramrífa le otpecnoc. Se odrusba néibmat rop euq abircse ed etse odom o led odom lanoicnevnoc o ne orto amoidi o ne ogidóc em erartnocne etna al amsim nóicautis. Al nóicacinumocni aiporp, aneja, al ed sodot.

Somecerap sonrahcucse, somecerap sonratserp nóicneta, somecerap sonrednetne, somecerap. Adan sám euq senoisuli y soesed. On edecus adan ed ose. Adac onu eviv ne us ajubrub ne al lauc sol sorto nageuj nu lor; nos satenoiram, sotiuqeñum sodajenam a artseun datnulov.

Sáziuq sámaj somadop ratse a sortemítnec ed artseun aicnese, in sonrenetnam sam acrec euq sonu sotnauc sortemólik led orto. Al nóicacinumocni lat zev aes etnerehni la onamuh.

domingo, 17 de agosto de 2008

El edificio donde todo es posible

Cuando ingresó al edificio los relojes de la ciudad marcaban las 20.47 hs del día viernes 27 de Junio del 2008. El lugar estaba tranquilo, a cada paso que daba los ruidos y voces céntricas se iban alejando.

Subió el primer piso en penumbra, así se encontraba toda la edificación. Avanzaba lentamente y miraba cada escalón con atención, de vez en cuando desviaba la vista hacia la ventana: Oscuridad total. Ascendió de esa manera 12 pisos mas y a cada cm. que dejaba atrás también dejaba un poco de humanidad, un poco de felicidad e incluso la ciudad.

Cada planta fue minuciosamente estudiada. Ella paseo por el lugar, jugo con sus ojos, los deslizo lado a lado, arriba, abajo, derecha e izquierda y segundos después los depositó en el suelo, los clavo, los atornillo, los pego. Se hallo inmóvil, fija, paralizada. En cierto momento su mirada rompió la inercia, la quietud y comenzó a hundirse en el piso de viejas baldosas, atravesando cada milímetro de su material. Llego hasta el fin de aquella placa delgada de cerámica utilizada para solar, y cayo a la planta anterior lentamente, luego atravesó mas baldosas y cayó de nuevo y así sucesivamente una y otra vez. Llegar de este modo a la planta baja no le supuso ninguna traba y lo logro bastante rápido, pero las cosas no terminaban ahí. Comenzó a escarbar la tierra, cada parpadeo significaba un tramo mas de recorrido y llego al núcleo del planeta, le dio la vuelta entera, se movía como una lombriz, trazando surcos subterráneos, y cuando se aburría de todo eso se dedicaba a ver las maravillas cósmicas, así conoció los planetas del sistema solar. Por curiosidad se poso sobre la luna y vio a aquel planeta jefe sobre el cual aquella esclava giraba y giraba solo por que no podía resistir su fuerza gravitacional. Se puso a pensar el hecho de que allá, en la superficie de la Tierra, es decir, del amo y señor de la Luna se libraba una batalla entre sedientos de poder y amantes fervorosos de la servidumbre.

Luego de ir y venir en el espacio, de perder la noción del tiempo, de abrumarse completamente volvió al edificio del cual jamás se había movido. Descubrió que estaba 1 0 2 pisos mas arriba, se encontraba en un estado tan extraño que no podía determinar aquello con precisión. Se vio cara a cara con la verdad: No había jugado como un topo, ni viajado como un astronauta, ni observado como un dios omnipotente; solo era una sencilla humana que escalaba plantas de un edificio perdido en una ciudad de personas que iban y venían sin saber siquiera por que lo hacían. Simplemente deseaba llegar a la azotea.

Para el octavo piso ya había hecho dos viajes espaciales, y en ese tiempo había notado que su cuerpo comenzaba a transformarse. Tanto ir y venir por el mundo y el universo la había hecho mutar: ahora era un ser galáctico o para decirlo mas fácil un extraterrestre. No podía determinar si ella había sido humana y por obra de la evolución, la magia o algún misterio paranormal se había desfigurado hasta no ser mas un ser terrestre, o si siempre había sido de otro planeta, o bien si no era solo el deseo de ser algo mas que un sencilla ser humana el que la había convertido en esta extraña forma de vida. Sea como sea, se notaba distinta, de pronto sus zapatillas sintieron el frío y la textura de las baldosas como si de sus pies se tratara, pero aun así si estuviese descalza jamás habría podido llegar a sentir tan vivamente aquellas sensaciones. Además por momentos se notaba alta y todo a su alrededor minúsculo y segundos después ella era microscópica y su entorno era tan vasto como el universo.

21.24 hs del mismo día ahora marcaban los relojes de la ciudad. Acababa de llegar a la azotea. Esa burbuja de vacío que significaba el edificio estallo y de nuevo pudo volver a oír ese agrupamiento de sonidos, desde donde intervenía un susurro hasta el choque de dos colectivos. Podía optar por ser humana y escuchar aquel monocorde ruido o por ser extraterrestre y escuchar un secreto, una traición, el choque de vehículos, de humanos, de un puño sobre un desafortunado ojo. Oír los diagnósticos en los hospitales, las mentiras dichas en cada esquina y cada hecho e interpretación diluyéndose en una nube de humo de cigarrillo.

21.39 hs: Reía, lloraba, a veces una, a veces otra, o ambas a la vez, por que todo es posible ¿Todo es posible?

lunes, 14 de julio de 2008

Significados

El silencio parece un cuadro que los ha fascinado. Piensan o quizás no. Miran o tal vez no. Los minutos pasan y de vez en cuando el “tic-tac” del reloj puede llegar a sus mentes.
-¿No te angustia saber que no sos real?-
-Nunca lo considere. ¿Qué te permite afirmar semejante cuestión?-
-Todo, o quizás nada. Es la duda, la posibilidad. Yo se en parte que no sos real, pero a la vez no puedo estar del todo segura.-
-¿Cómo funciona eso?-
-Yo soy una representación, un dibujo, un boceto de una persona que ahora me esta escribiendo. Narra mi pensamiento, mi postura, mi manera de ser. A la vez escribe una oposición, alguien que contradiga mis pensares, que son sus pensares ¿O he de decir nuestros pensares? Esa oposición sos vos.
Nosotros somos un granito de arena en su cabeza, ella es un granito de arena en su ciudad, y la ciudad en la provincia, la provincia en el país, el país en el continente, el continente en el planeta, el planeta en el sistema solar, el sistema solar en la galaxia, la galaxia en el universo y el universo… el universo en algún lado a donde mis palabras no llegan. Somos microscópicos en lo microscópico de lo microscópico, y así la eterna sucesión de lo microscópico. Lo macro se nos ha negado...-
- ¿Y donde esta la duda de todo eso?-
-¿Quién afirma que es así realmente? Nuestra creadora puede ser una imaginación, de una imaginación, de otra imaginación (si, el mismo caso de lo microscópico). Puede ser que nosotros imaginemos a ella y no al revés. Puede que descubramos más de lo externo a nuestro planeta, o incluso de nuestro continente, país, ciudad o barrio. Puede ser absolutamente todo, hasta el Apocalipsis podría tener lugar en semejante cuestión.-
- Es irrelevante, el hecho de que esas cosas cambien no modifican la idea general: De que somos sumamente pequeños en la multitud de cosas que existen. Eso no varia, por más que el planeta cambie de nombre y se ubique en otra galaxia.-
- Fíjate que si varia. Si no conociéramos la existencia del espacio, de otros planetas y galaxias seriamos un poco menos chiquitos. ¡Imagínate si no conociéramos más que nuestro barrio! Seriamos bastante relevantes.-
- Pero no es esa la situación.-
- Puede serla mañana.-
- ¿De pronto todos nos olvidamos de las cosas que ya son un hecho? ¿De repente jamás escuchamos acerca de Júpiter, Asia, Pakistán, Buenos Aires o lo que sea?- -No hace falta que todo se desvanezca.-
-Bueno, ¿Qué hace falta entonces?-
-Algunos dicen que sentirlo, otros que pensarlo. No debe ser imposible.-
-Pero, igualmente ¿De que sirve esto? Si se llegara a una verdad ¿Me alegraría, me facilitaría la vida, lo utilizaría para algo?-
-Depende. Si a lo que te referís es a la utilidad como es la utilidad de un martillo o una computadora puedo afirmar que posiblemente no te sirva.-
- Siempre la no certeza como muletilla. “Posiblemente”…-
Si anteriormente asociamos al cuadro con su silencio, podemos decir que el cuadro ha reaparecido, con unas pinceladas más, una añadidura de color. Parecen reflexionar, y el verbo parecer encierra muchas cosas.
-¿Qué harías con un martillo o una computadora igualmente?-
-Golpear con el primero. Escribir, leer, estudiar, jugar, comunicarme con el segundo. Vos misma dijiste que eran útiles.-
-No dije que fueran útiles, compare su “estado” de utilidad según como lo ve el común de nosotros.-
-Entonces ¿Ahora afirmas que no sirven para nada y que toda la gente es una estupida por desperdiciar el tiempo con estos elementos?-
-Mis palabras no fueron lo suficientemente extensas como para decir tal cosa. Lo que no puedo entender es la utilidad mas allá de las que me dijiste. Tomemos el caso del martillo ¿Para que golpear algo?-
-Para construir y arreglar diversos artefactos.-
-¿Para que hacer tal cosa?-
-Para vivir ordenada y confortablemente-
-¿Y esto otro para que?-
-Para sentirse bien, ser feliz.-
-¿Para que ser feliz?-
-Es lo que busca el hombre.-
-¿Por qué?-
-(Enojado, gritando) Por que si, por que para eso esta el hombre, no hay explicación. Y si te diera 400 porqués mas no estarías conforme igualmente.-
- No voy a decir nada definitivo. Un “tal vez” es paradójicamente lo mejor. Nos vemos pronto.-