miércoles, 29 de junio de 2011
Efímero
Su existencia aburrida cambio abruptamente. De las noches de pura reflexión surgieron noches de pura alegría. Pensaba que solo había tenido mala suerte en todo aquel tiempo y que ahora rápidamente su realidad seria distinta. Se permitió ser tan ingenua como era posible, si había conocido las cosas malas del mundo, consideraba que debía caer con profunda confianza en las cosas buenas. Pero…¿Qué era esta felicidad que había encontrado casi de casualidad caminando un día viernes por una avenida? No lo sabia, solo se produjo, atrapando toda su maquinaria del pensar, atacando el sistema inmunológico del sentir.
Entre pensamientos, reflexiones, y aburrimiento no formuló ninguna teoría, ni conclusión, ni plan fantástico. No averiguó de que se trataba todo ni se puso ansiosa. Solo dejo pasar los días, se le escaparon de las manos y cada uno parecía tomar un rumbo diferente. Se sentía extrañamente satisfecha con ellos. Entonces se pregunto por que antes había pensado tanto como vivir si simplemente se podía hacer sin ningún tipo de plan.¿Cómo debería sentir el mero hecho de existir? ¿Con algún dolorcito por aquí, un vació por allá y un buen momento allí? ¿Qué gusto tenia la conformidad? ¿Estaba ahora reflexionando de la vida? Así día tras día, con las mismas preguntas camufladas en distintas palabras y esa felicidad de momento que luego termino siendo corta y escurridiza.
Finalmente, luego de 7 días, esos días de balcón y felicidad terminaron, y en la misma avenida se encontró con su estado anterior y volvió a ser quien siempre había sido. Efímera alegría semanal.
Escrito el 21/04/07
lunes, 27 de junio de 2011
Acerca de verdades y mentiras
El torbellino de pensamientos fue detenido por el sonido producido por un sujeto a varios kilómetros de distancia. Ante el sonido, otro sujeto (al cual llamaremos "sujeto B") mira velozmente una pantalla de un aparato moderno. "Zass, nada" exclama. Bien lejos el otro sujeto, al cual por simple lógica denominaremos "Sujeto A" existía. Tan simple como eso ya que desconozco que hacia este humano. Soy una testigo de los hechos ocurridos en la casa de “B” y carezco de conocimiento de que estaba pasando en el lugar donde “A” estaba.
Al mismo tiempo en que ocurrían estos hechos mundanos, afuera se despertaba el clima. El sol que amenazaba con cocinar a cuanto ser vivo se le cruzara se escondió y un viento melodioso llego. “B” amaba el viento, lo amaba casi tanto como a su aflicción, o mejor dicho como a la causa de su aflicción. Pero algunos piensan que no se pueden comparar personas con cosas, o en este caso: con el clima. Sea como sea y volviendo al punto inicial, a “B” no le importo, seguía ensimismado. Eso era grave. La tarde se había convertido en una noche tormentosa y “B” seguía con sus fantasmas interiores. Vaya a saber que pensaba, y vaya a saber que pensaba yo mientras lo veía balancearse, meciéndose, o como más les guste llamar a aquel movimiento en que uno acompaña a sus sentimientos.
“B” estaba en el piso, mirando cada baldosa; eso decía él, pues las baldosas yo jamás pude ver, si él supiera que ese piso era de parquet. Si él supiera que jamás escucho aquel sonido, ni la pantalla mostraba lo que creyó ver. Si él supiera que nunca hubo tal aflicción, ni aquel viento, y aún menos esa tormenta. Si supiera que nada de eso sucedió realmente y que todo fue una imagen que diseño con esmero para engañarse a si mismo. Si él supiera, si él supiera… Pero quizás el lo sabe, y yo esté equivocada. Contemplo la posibilidad de que tenía razón, eran baldosas, no parquet. Tal vez, quizás... quien sabe que es verdad.
Escrito algún día de octubre del 2007
Revisado el 27 de junio del 2011
Un día en el cual todo se desvaneció
Tenía la cabeza en blanco. Siempre salía al patio y miles de ideas revoloteaban en su cabeza. Pero esta vez no, desde hace meses ya no era lo mismo. No sabia a que atribuirlo, su vida no había sufrido cambio alguno, no habían ocurrido ni desgracias ni tragedias, no había motivo para aquel cambio. Cuando luego de tanto tiempo de aceptar sin más la situación se sentó en su jardín a pensar, no llegó a ninguna conclusión relevante, interesante o digna de ser escuchada. Sin embargo, dedicaré algunas palabras a ellas: En primer lugar creía que el mismo reposo y la tranquilidad de su existencia podría influir e incluso ser la causante de la fuga de ideas. En segundo lugar contemplaba la posibilidad de que todo tenga un fin al que no debería buscársele causa. “Termino por que si” se aseguraba con poco convicción. Por último creía que quizás todo lo que pensaba que había sido su vida era una imaginación (tanto de ella misma como de alguien mas), tinta de algún escritor o sueños de algún habitante del planeta. Claro que esto era lo más sencillo que podía pensar. Tal vez su correr incesante de días eran imágenes que conformaban una extensa película que se miraba a través de los caños de escape de los autos. Y a decir verdad, esta idea era la que mas le convencía de sus insignificantes conclusiones.
El pensamiento que continuó fue una afirmación: “Aún puedo pensar, no lo habitual, no lo que quisiera, no con la misma rapidez y aún menos con la misma emoción, pero aún pienso”. Por supuesto a ella le resultaba incomprensible la idea de que se piensa todo el tiempo. “Uno no piensa a cualquier hora, tiene sus días, sus momentos especiales en el que se funde con la mente y queda atrapado en sus procesos”, acostumbraba decirse a si misma y a su entorno. Este siempre se oponía a su idea “Se piensa siempre. Al momento de prepararnos el desayuno y cuando estamos al borde del sueño, cuando dormimos todo sigue ocurriendo” afirmaban. Ella se limitaba a disentir sin dar explicación alguna y muchos así concluían que ni siquiera entendía sus propias ideas. En cuanto a su consideración acerca del pensar sostenía que esta era una “tarea divina” mediante la cual uno se encontraba a si mismo y borraba el exterior de su percepción. Con su teoría, vivir pensando equivalía a vivir atrapado en su propio mundo interno privado del exterior, por lo tanto, entregado a lo que vulgarmente la gente denomina locura. Volviendo a la afirmación: no le resulto un alivio. Sentía que sus capacidades se habían perdido en algún lugar… y ni siquiera habían tenido la cortesía de entregarle un mapa para localizarlos.
Sufrió muchos días. Su sufrimiento se debía a la espera. Deseaba que algún día en su rutina diaria de salir al patio, sus ideas volvieran y todo fuera como antes, aunque claro, ella no creía que las experiencias se pudieran repetir. “Nadie baja dos veces al mismo río”, había leído cuando era pequeña. Esa frase que al principio no comprendía luego fue una de sus certezas más preciadas. Nada podía ser como antes por el simple hecho de que ya existía la experiencia de la perdida de ideas, en el caso de recuperarlas esto constituiría un recuerdo que cambiaría la percepción del antes y después del hecho.
Ya han pasado dos años desde este suceso. Hoy me pregunto por que les cuento esto, que finalidad tengo; solo me encuentro con la duda. No lo sé, quizás quieran saber que ocurrió con ella: Jamás recuperó sus ideas, la causa es que nunca las perdió. A veces los seres humanos creemos que hemos perdido ciertas cosas mientras que estas en realidad no se han ido a ningún lado. Simplemente han mutado, han cambiado, han evolucionado.
Escrito algún día de julio del 2007
Revisado el 27 de junio del 2011
sábado, 23 de abril de 2011
¡Felices Fiestas!
Caminabas con frío, no querías estar allí. Las calles oscuras, el débil resplandor de los rostros frente a las velas... vos deambulabas por la calle, tiritando. Uno muchas veces no elige, se ve envuelto en situaciones en las que francamente no sabe como llegó. Estabas ante una de esas situaciones.
Los veías en tu mente, querías sentir en tu cuerpo el mismo calor que sentían ellos, oír el mismo bochinche, escuchar sus voces y sus risas. Ver hasta intoxicarte de colores y formas, vomitar la abundante comida de las festividades.
Tropezaste con algo, sentiste una ligera emoción. Quizás uno si elige, elegir mal también es elegir, después de todo. Pensaste en llamar, pero ¿Qué dirías? Aún no lo tenías claro, ellos solo te aceptarían si ibas con ideas precisas. Te molestaste otra vez.
Lo cierto es que a vista ajena ni los comensales, ni la comida, ni las risas eran demasiadas. Se tiene la tendencia a magnificar o minimizar según sea conveniente. Vos te sentías culpable y te querías castigar. Todo afuera era magnifico, todo lo tuyo era detestable.
Alternabas tu vista entre el suelo y los rostros iluminados. Mirada penetrante, filas de monocordes figuras, espejismos que se extienden. En estas heladas calles no hay nada para vos.
Si estuvieras allá, en este preciso momento estarías contando algunos chistes. El humor era tu manera de preguntar encubiertamente cosas que nadie quería responder. Se genera una cadena de conductas. Todos saben que estas preguntando, pero se hacen los desentendidos y se quedan en la literalidad de lo relatado.
No te voy a decir nada. No sé si te extrañan, si te tienen aprecio o piensan en vos. Sé que siempre fue tu intriga, sé que tuviste miedo a la respuesta. Pero ahora ¿Qué vas a hacer? Probablemente me digas que a fin de cuentas siempre estamos solos por más que mucho lo queramos ocultar.
domingo, 3 de abril de 2011
CONSECUENCIAS CONCEPTUALES: La Irreversibilidad (I)
Habíamos olvidado en que día vivíamos, incluso no recordábamos el mes, solo presentíamos el atardecer de un lapso de tiempo confuso; un tibio rayo de sol me iluminaba el rostro. Al frente estabas vos, casi en penumbras, rodeado por el espeso humo de tus cigarros. La habitación apestaba: alcohol, transpiración, sexo, encierro.
Lo habíamos perdido todo y lo poco que nos quedaba lo estábamos destruyendo. Tiempo atrás me confesaste que habías ingresado a un camino sin retorno, te habías dañado para siempre. Te dije que exagerabas e intente distraerte, sabía que te gustaba el teatro, te propuse ir, pero ni eso querías. Pensé que al día siguiente estarías bien... una semana después era yo la que confesaba aquel mal. No se cuanto tiempo ha pasado ya, desde ese día poco salimos de acá. Todo nos parece trivial y superfluo. No podemos conectar con nada ni con nadie, no entendemos a los voluntariosos ni a los motivados ni a la “gente feliz”. Estamos apáticos, somos autómatas.
A veces alcanzo a verte entre la espesa niebla de humo, pareces ausente y tu mirada perdida, quizás estés rememorando viejos buenos tiempos. Dejamos de ser quienes eramos. En este transcurrir de minutos, horas, días; en este tiempo tan indeterminado y banal, pienso en reencontrarte, en ver nuevamente el brillo de tus ojos, en volver a sentir la complicidad en el encuentro de nuestras miradas... pero no va a suceder, vos estas ya muy lejos y yo corro en la dirección opuesta.
Olvidamos como sonreír, vivimos en un eterno domingo. De vez en cuando me pregunto como hubiese marchado todo si la irreversibilidad no nos hubiera apresado en detalles tan importantes. ¿Seríamos aquellos que hoy no entendemos? ¿Seríamos felices? ¿Qué nos queda para el presente? ¿Esperaremos tranquilamente la muerte? ¿Seguiremos actuando, haciendo de cuenta que estamos vivos? Cada día olvidamos más, pronto no tendremos pasado. Quizá lo único que nos quede sea el humo de tus cigarros, mis botellas de whisky y algo de hipocresía, si tenemos suerte.
Ya casi ni recuerdo cuando escribí estas palabras. Estoy a punto de perderte de vista, me siento muy lejos de aquí y creo que la poca lucidez y consciencia que me queda la estoy perdiendo. Si pudiera volver el tiempo atrás tomaría otras decisiones, estoy segura que vos también. Prometería no olvidarte pero no se como continuara esto. Solo me queda una palabra: Adiós.
sábado, 5 de marzo de 2011
El triste devenir de lo que debemos ser
Te lamentas de estar en el limbo, pero nena, vos sabes que no querés creer mas en príncipes ni en castillos ni en finales felices. Ves todo cubierto de cinismo y amargura, no puedes comprender como esta es la vida que debemos llevar. Nadie te compra, las mejores publicidades no hacen eco en vos, pero sabes bien que vas a cambiar. Algún día el viento dejara de soplar y lentamente aceptaras el devenir de los hechos. Nena, tus fuerzas flaquean y sabes bien que no podes estar mucho mas tiempo aquí.
Querés desaparecer y refugiarte en aquellos momentos que siempre olvidaste que fueron felices, aún no lo sabias, pensabas que era distinto. No tengas miedo, pronto cesará y lo comprenderás. Pasearas de traje, perfumada y maquillada, impecable, sonriendo sin saber porque. Todo sera sencillo nena, no sentirás la renuncia, seras feliz, lo tendrás todo y tus sueños serán olvidados. Opinaras en las reuniones del sábado, discutirás y tendrás esta vez la razón. Te convertirás en una persona ejemplar, algunos te elogiaran. No te preocupes, te prometo que vas a enterrar tus ideales.
¿No lo estas deseando ya? Finalmente va a suceder, no te resistas más.
lunes, 12 de abril de 2010
La Carnicería
Puede ocurrir en una noche cualquiera: las expectativas y los oldies en la radio o tal vez en un viejo cassette. Las charlas superficiales, las risas y el clima de “todo puede pasar”. Miradas plásticas. Sus cuerpos están envueltos en vistoso celofán, ni el aliento puede empañar aquella transparencia, sabemos lo que quieren ¡Vayamos a la carnicería!
Un cubículo ruidoso, el show esta a punto de comenzar. Vodka y filosofía, cerveza y sociología, astronomía y marihuana. Tus palabras no tienen sentido pero aquí todo se vale. Contradicete y asentiré, sé que esto es temporal. La masa sonriente, la carne en el mostrador, “Elija la mas apetitosa”.
Caras desfiguradas, chistes repetidos, cuerpos que no aguantan... el show en su época dorada. No pienses ni siquiera en alejarte ¡Esta es la carnicería y aquí esta la diversión! Luces de colores, sombreros y pulseritas, aun no es hora de irse. Ser adivino en el cubículo no es sorprendente, la noche se llena de clichés.
El sol amenaza, debemos partir. Filas de torpes zombies ¿El día comienza o termina? En algún momento duermen y olvidan ¿Podemos ir la semana entrante a la carnicería?
viernes, 8 de enero de 2010
Domingos
Era tan sencillo: estrechar la mano, sonreír, saludar. Las cosas salían solas y cuando uno menos lo esperaba ya estaba todo en su lugar. Pero no podía, esa espontaneidad le resultaba extraña, una costumbre extraterrestre. La vida de la eterna extranjera. Se preguntaba aun sabiendo la respuesta, no comprendía los limites (trazados por un fino hilo microscópico), rebuscaba entre papeleo interno: locas explicaciones para eventos de fácil entendimiento.
Llego a la panadería. No quería entrar. “Hola, dame un cuartito. Dos tiras de esto ¿Y eso de allá?”. No. Siguió caminando, clima de domingo, melancolía y vacío. Se rió “Ya lo se, pero hay algo que no termino de entender. Quizás estoy en un espacio aislado dentro de este planeta. No todo funciona igual”. Sentencia, punto aparte.
Lo común es lo mas primitivo, esas fuerzas invisibles gobernadas por lo emocional e instintivo. Ni un ápice de razón y por eso las cosas son como son. Si fuera por el pensamiento todos tendríamos posibilidades, por extensión de regla, al fin y al cabo todos tenemos esos momentos, salvo que...
En la imaginación todo es posible. Silbó al colega.
El sol que hasta hace unos momentos fulguraba ahora se esconde tras las nubes. Clima de domingo, incierto, entre dudas. Paró de caminar y todo siguió igual.
jueves, 22 de octubre de 2009
Palabras perdidas
Casi dormida el sol le molestaba. Tras el ventanal jugaban unos niños. Un dato de relleno, nada sabia ella de esos niños ni le importaban, su realidad no estaba ahí. Afuera todo resplandecía en demasía, el ambiente era borroso, podría jurar que era un sueño. Adentro, en su frío y enorme refugio solo había una tenue luz, prácticamente olvidada. El exterior prometía un mundo bello, pero inaccesible. Por algún motivo su existencia pertenecía a este lugar en ruinas, sin luz ni compañía.
Luego de tantas horas de minuciosa observación escuche su primera palabra: “¡Ilusos!”. Mientras gritaba me dio la sensación de que se dirigía a alguien, quizás a un publico imaginario. Inmediatamente comenzó a reír, cada vez más fuerte y con más entusiasmo. Eligió un rincón diferente, esta vez sin ningún rayo de sol que le estorbara, se sentó, abrazo sus piernas y comenzó a mecerse muy lentamente cantando alguna canción en su propio idioma.
Tuvimos una oportunidad para hablar.
-¿Crees que estoy loca? Lamento decepcionarte, pero no es así.-
-¿Por qué haces esto?-
-¿Por qué no?-
-Hace un hermoso día, podrías salir afuera.-
-No existe un afuera, esto que ves es todo lo que hay.-
Me quede callado, siempre tras las palabras había múltiples sentidos. Odio descifrar palabras, buscar sus significados ocultos. De hecho, ante estos casos me sujeto a lo literal e ignoro cualquier vestigio “metafórico”.
-Mutar. ¿Bonita palabra, no?- le pregunte
-Actuó para siempre salir beneficiada. YO, YO, YO. ¿Qué es el otro?-
-Un burdo acuerdo, por supuesto.-
Reímos.
-El exterior inexistente esta acá, adentro. Adentro... lo único real ¿Termina ya? ¿Que es real? Todo aquello que se encuentra mas allá de mi ultimo esfuerzo por un contacto no existe en si mismo. La existencia tiene leyes caprichosas, contradictorias, mañosas e irascibles. Simplemente quiero decirte...-
-Que nunca vas a encontrar las palabras justas para expresar todo lo que circula en tu cabeza, ni para explicarte, ni para defenderte. No vas a poder porque las palabras no han sido hechas aún. Aquellas que supieron ser tus aliadas hoy se ponen en tu contra, te dejan desprovista de abrigo, a la merced de un sueño imposible.-
Vuelve a esconderse detrás de la maceta. Es su hogar y su costumbre. Sabe que nunca ha jugado bien a las escondidas, siempre termina admitiendo que la descubrieron y hace de su confesión una vergüenza.
martes, 6 de octubre de 2009
Telepatía con el compañero de turno
-Es increíble esta arbitrariedad. Básicamente uno es feliz con engaños ¿Donde esta la distinción? ¿Existe realmente una verdad o nosotros la creamos a gusto y conveniencia?-
-Oh, creo que nos vamos a sumergir nuevamente en el estúpido relativismo ¿O me estoy equivocando?-
-No, al menos no tanto. Sacando ciertas cuestiones mas o menos deducibles y sin debates científicos de por medio... Sabes de lo que hablo.-
-La ciencia no puede brindarlo ¿Y la religión?-
-Todas pueden, a su manera. Y si empezamos con los reduccionismos... Pero no busco eso. Hablo con vos porque no me tengo que explicar, no tenes que entenderme. Ya conoces esto.-
-La verdad es que ser compañero de debate de tu conciencia no es una tarea muy satisfactoria. No tengo ni privacidad ni un espacio propio. Soy solo una rama de tu pensamiento.-
Lo malo de estas discusiones es que siempre se alejan del punto central, rápidamente toda idea se diluye y se pierde. Vemos un día nublado y de repente aparece el sol en todo su esplendor, a veces se extrañan las nubes.
-¿No hablas más?-
-¿En que momento perdiste tu empatía?-
Lo mas frustrante de tener un colega de pensamiento es la incomunicación. ¿Como es posible comunicarse con un otro cuando ni siquiera podemos hacerlo con nosotros mismos? A veces me río horas por esta pregunta que dispara en mi las mas alocadas reflexiones. Aun me río mas fuerte con nuestras pretensiones y necesidades. Tapa de libro “El ser humano, ser social.”
-Creo que en primera instancia es “El ser humano, ser vivo”. Si, ya volvió la empatía, telepatía, y todo eso que compartimos las 24 hs del día, los 365 días del año, toda nuestra existencia. De hecho ibas a seguir de esta manera: “¿Ser social? Comprensible, un hecho dirán. Pero uno busca al otro antes de buscarse a si mismo” ¿Estoy en lo cierto?-
-Si, de nuevo ambos estamos cableados. Eso mismo iba a decir, bah, pensar. ¿Tu opinión?-
-Ya te lo dije: “El ser humano, ser vivo”. Naturaleza. Esto se escapa de la razón, no funciona bajo sus parámetros. Siempre estuvo la dicotomía razón-sentir, cuestión que confunde a varios.-
-¿Y este es el caso? ¿Me estoy confundiendo?-
-”Nos” en todo caso, tus confusiones son mías... soy un pobre subordinado. A lo que me refería es que estamos (quisiera un vos en vez de un nosotros aunque sea por hoy ¿Puedo ser independiente?) viendo todo demasiado mecánico. No se trata de jugadas cuidadas, ni siquiera se trata de jugadas. Reconozco que algunas veces solo es eso, un juego, pero ese es otro tema.-
-¿Hasta cuando vas a actuar el papel de ciudadano desdichado? Si lo pensas tu independencia corre de la mano del principio de esta discusión teórica, gracias a eso también me di cuenta que una vez mas y como siempre nos salteamos varias cuestiones, pero sigamos con lo que estábamos.-
-Me pedís una conclusión. No la hay, no me atrevo a darla. Lo mas sorprendente (o afuera nos dirían lo mas predecible) es que ni vos ni yo vamos a poder encontrar tierra firme en este asunto. Tus limitaciones me pertenecen y aun cuando quiera diferenciarme y salir de tu pensamiento casi robotico he de aceptar que estoy condenado a él. Para rematarla podríamos tener nuestro chiste personal “Somos una gran maquina” pero no lo voy a hacer. Mi existencia se debe a una necesidad, a una función, yo cumplo un rol en tu vida al igual que tus otros compañeros de pensamiento. Cada uno indaga sobre puntos diferentes de distinta manera pero todos tratamos de construir una mirada amplia y un gran numero de posibilidades.-
-Básicamente son constructores de la duda.-
Sobre el mas confortable sillón nos relajamos, estamos tranquilos y calmados. El monstruo tiene su mejor oportunidad, es el momento para el terror: Desprevenidos y sin guardaespaldas.
-Tu monstruo es la duda. Y a los monstruos se les teme por no conocer de ellos, nos causan espanto. Tus temores son la duda y lo desconocido-
-Se me ocurren dos reacciones posibles ante esta situación. ¿Queres la convencional o la sincera?-
Un dialogo con nosotros mismos ¿Que se puede esperar de ello?